Decentralized cooperation > Notes > Lo que dejó HABITAT III

Lo que dejó HABITAT III

Los académicos Ray Freddy Lara y Luis Parrilla realizan en esta nota un resumen de su experiencia vivida en la reciente Cumbre de HABITAT III y dejan algunas conclusiones para el futuro

Print Por favor piense antes de imprimir Font size

Ray Freddy Lara y Luis Parrilla - November 04, 2016

Lo que dejó HABITAT III

Lo que dejó HABITAT III

Ver Galería

Durante la semana del 17 al 20 de Octubre tuvo lugar el histórico y mundialmente anticipado HABITAT III o Conferencia de la Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, con sede en la ciudad de Quito, Ecuador, donde se adoptó oficialmente la Nueva Agenda Urbana (NAU).

Durante el proceso preparatorio a la conferencia se llevaron a cabo, a lo largo y ancho del mundo, un gran número de conferencias y reuniones previas para sentar las bases y temas a tratar en la negociación de la NAU.

En el marco de HABITAT III se desarrollaron ocho sesiones plenarias por parte de las delegaciones y representaciones oficiales de los Estados nacionales, además de cuatro asambleas sobre: 1) Mujeres; 2) Negocios; 3) Infancia y Juventud; 4) Alcaldes; con el objetivo de buscar las mejores estrategias para la implementación de la NAU.

Además, se reconoce a esta conferencia de las Naciones Unidas como aquella con la mayor participación en la historia. Esta estuvo conformada por miembros de la sociedad civil, académicos, empresarios, servidores públicos, activistas sociales, estudiantes y público en general.

Dentro del recinto del HABITAT III, conocido como la Villa Urbana (UrbanVillage), fueron acreditadas más de 30 mil personas de cada rincón del planeta (10 mil participantes internacionales de 167 países; 16,500 participantes del Ecuador; 3,500 voluntarios y staff) además de 2000 representantes de gobiernos locales y regionales, según fuentes oficiales.

Junto con las autoridades locales estos grupos participaron en una serie de variadas presentaciones, conferencias de prensa, eventos de socialización, platicas informales, exposiciones, talleres, así como seis mesas redondas de alto nivel organizadas por la Secretaría de ONU-HABITAT. Todos y cada uno de estos eventos fueron hechos con una visión y misión bastante claras: Difundir los temas centrales de la agenda.

La visión de la agenda es hacer frente a los retos de sustentabilidad que presentan la población y sus actividades socio-económicas, interacciones técnico-culturales,  así como la transformación humana del territorio y el ecosistema que se materializan en la construcción de nuevas ciudades y expansión de otras.

Si bien las ciudades en la actualidad representan solamente el 2% del área ocupada del planeta, éstas representan el 70% del producto interno bruto de la economía global. Pero a la vez, estas son las generadoras del 70% de las emisiones de gas invernadero y desechos a nivel mundial, así como el 60% de consumo de energía total, de acuerdo a datos de la ONU.

Joan Clos, Presidente del ONU-HABITAT, expresó claramente durante la conferencia de clausura que  la NAU “debe ser vista como una extensión de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”, acordada por 193 Estados Miembros de la ONU en septiembre de 2015.

La misión para los próximos años es lograr que la población urbana del planeta pueda ser redireccionada en su crecimiento de una manera inclusiva, segura, participativa, resiliente y sostenible.

La pregunta clave por supuesto yace en ¿Cómo lograr crear y consolidar este tipo de ciudades? La respuesta es compleja, pero si puede resumirse en pocas líneas, podría ser la siguiente: rediseñar y re-direccionar la forma en que las ciudades y los asentamientos humanos son planificados, diseñados, financiados, desarrollados, administrados y gobernados. Tomando en cuenta lo anterior, en la culminación de las negociaciones y la consolidación del documento de la NAU se lograron establecer seis ejes clave para lograr los objetivos planteados. De estos seis ejes resaltan tres sumamente importantes de cara a la nueva manera de gestionar la ciudad y el fenómeno urbano:

1.       Descentralización del poder nacional, que va directamente relacionado con una mayor autonomía, empoderamiento, capacidad de decisión y gestión de recursos por parte de los gobiernos locales para lograr una urbanización más influyente, sustentable y participativa durante los próximos veinte años.

La NAU tiene que generar vínculos de cooperación internacional en materia de políticas públicas, y donde el compromiso del Estados-Nación tiene que ser el de facilitador a los gobiernos locales para buscar y lograr su desarrollo sostenible, para atacar la desigualdad, la pobreza y el cambio climático a través de la implementación de sus proyectos así como la generación y uso de sus propios recursos tanto humanos como materiales.

Esa tarea, la que involucra el cambio y readaptación de los territorios locales descansa y pertenece a las ciudades. Son las autoridades y líderes locales los que, con la participación activa de la sociedad civil y las diversas agrupaciones de la población, deben enfrentar directamente los nuevos retos de la urbanización. 

Varias son las formas en que las ciudades pueden atacar estos nuevos retos: A través de mecanismos de gobernanza metropolitana, nuevas articulaciones entre el entorno urbano y el rural mediante el enfoque de desarrollo económico local, la cooperación  en materia de experiencias de buenas prácticas locales. Todas estas iniciativas imponen a las ciudades nuevas responsabilidades que forzosamente deben de asumir independientemente del gobierno central, una tarea muy complicada de concretar a corto y mediano plazo.
  1. 2.       Nueva urbanización a través de la interconectividad y la articulación,se busca un enfoque urbanomulti-escalar´ y ´multi-nivel´ que logre incluir la inclusión de todos los sectores de la población, en búsqueda de erradicar la pobreza y la alta desigualdad que existe en el planeta. Para ello, la necesidad de implementar dos componentes esenciales de este enfoque: la interconectividad y la articulación.

    La interconectividad tiene que ser vista desde dos ópticas: 1) movilidad, infraestructura y trasporte, que conecte a las ciudades con otras aglomeraciones urbanas y centros urbanos de crecimiento económico; 2) conectividad digital hecha posible gracias a las tecnológicas de la información y comunicación vitales para el flujo de capitales, divisas y transacciones que mantienen el funcionamiento de las económicas locales y nacionales.

    La articulación tiene sus bases en la idea de maximizar esfuerzos y recursos. Esto tiene que ver con la vinculación y ordenamiento de los programas de desarrollo nacionales con los locales, la optima distribución de competencias y capacidades entre el gobierno central y las municipalidades para no empalmar esfuerzos. Todo esto alineado a los acuerdos y marcos internacionales de acción e implementación de políticas, tales como la NAU, y la participación activa de las organizaciones no gubernamentales y no estatales, así como las iniciativas de la sociedad civil.

    Estos dos componentes permitirían la creación de economías urbanas sostenibles, principalmente a través de una urbanización planificada que tome en cuenta una alta productividad, competitividad e innovación para lograr, entre muchas otras cosas, una  infraestructura resiliente que proteja a las ciudades de desastres naturales, forme tejido social y saque de la miseria a un gran porcentaje de la población urbana. Además, permitiría un mejor cuidado y recuperación del medio ambiente, la cual representa una labor de extrema urgencia y en la que cada uno de los actores tanto estatales como subnacionales deben coordinarse y actuar en conjunto para lograr una adaptación en la manera en la se produce y reproduce el territorio, buscando modos de vida más armónicos con la naturaleza.

     

    Financiamiento del desarrollo urbano sostenible, este tema es una extensión de los avances logrados en la Tercera Conferencia Internacional de Naciones Unidas para el Financiamiento del Desarrollo, realizada en Adís Abeba de julio de 2015. La NAU pone en consideración temas como la capacidad de generar sus propios instrumentos de financiación de carácter flexible, que sin lugar a duda tendrán que involucrar al sector privado y las diferentes organizaciones y/o agrupaciones no estatales de una manera trasparente y eficaz.

    También el cómo superar los obstáculos a los que históricamente se han enfrentado las localidades en todas las regiones del planeta para acceder a distintos fondos nacionales e internacionales para el fomento del desarrollo. Las ciudades deben valerse del financiamiento nacional e internacional, de las instituciones financieras y de los proyectos de cooperación internacionales y regionales para lograr un avance significativo en el mediano y largo plazo, principalmente en ámbitos como la infraestructura resistente y la cohesión social.

    Cabe resaltar, y a manera de conclusión, que lo que busca esta Nueva Agenda Urbana es que las ciudades estén y sean para todos, con la intención de promover la inclusión y asegurar que todos los habitantes, de las generaciones presentes y futuras, sin discriminación de ningún tipo, sean capaces de habitar y producir ciudades justas, seguras, saludables, accesibles, asequibles, flexibles y, desde luego, sostenibles.

    enemos veinte años para evaluar la implementación de la agenda, y aunque se espera que los primeros resultados concretos se observen en los próximos tres años, es necesario que los ciudadanos comiencen a intervenir en la política pública de sus urbes.
Print Por favor piense antes de imprimir Font size